Escrito por el abril 20, 2023

NCS DIARIO/OPINIÓN

De abejas que mueren y la salud del planeta

Inosente Alcudia Sánchez

Recientemente, políticos, organizaciones de la sociedad civil y activistas campechanos han emprendido una batalla singular: denunciar una mortandad de abejas. Busqué referencias al respecto y encontré una nota (La Jornada) del periodista Lorenzo Chim (“Mortandad de miles de abejas en Campeche”), en la que da cuenta del asunto: “Apicultores de las comunidades de San Francisco Suc Tuc, municipio de Hopelchén, y Crucero Oxá, de Campeche, reportaron muerte de miles de abejas de sus apiarios, presuntamente a consecuencia de la fumigación aérea de campos de cultivo de la región, lo que les ha dejado pérdidas económicas por cerca de 12 millones de pesos”. El artículo expone que “El Colectivo de Comunidades Mayas de los Chenes, organización no gubernamental que aglutina a representantes de diversos pueblos del municipio de Hopelchén, ha documentado que la irrigación aérea de las vastas zonas de cultivo en los campos menonitas, así como la deforestación de las selvas para cambiar el uso de suelo e incorporar más superficies a la siembra de soya y maíz, se ha convertido en el principal peligro para la apicultura en la región”.

Por lo que he leído en redes sociales, la preocupación de los denunciantes va más allá de las afectaciones a la apicultura comercial: su inquietud reseña el enorme daño ambiental que hay detrás de la mortandad de estos insectos polinizadores responsables, al menos, de la tercera parte de nuestros alimentos. En efecto, a pesar de los asombrosos avances tecnológicos que están revolucionando la actividad agrícola, las abejas siguen desempeñando funciones vitales en el ecosistema y su existencia está asociada al grado de preservación del medio ambiente. De alguna manera, el zumbido de las abejitas nos da cuenta de la buena o mala salud del planeta.

Hace algún tiempo vi en la televisión dos programas: uno era un documental sobre los trabajos que realizan en el Reino Unido para atraer a las abejas que, hace años, fueron casi extinguidas por la agricultura y la ganadería. En alguna de las islas británicas se ha decretado la creación de un santuario donde las abejas son protegidas para asegurar la recuperación de sus colonias. Allá, el valor que se reconoce a los antófilos no es la producción de miel, sino su capacidad polinizadora y su papel en diversos ciclos biológicos.

El otro programa es un reportaje que narra las peripecias de apicultores del sur de los Estados Unidos. El documental presenta cómo opera una simbiosis comercial entre los propietarios de plantaciones frutales (cítricos) y los dueños de apiarios. Resulta que los citricultores contratan el servicio polinizador de las colmenas, las cuales son trasladadas en grandes camiones a los extensos plantíos de naranjas para que trabajen en lo que mejor saben hacer: ir de flor en flor. Conviven, entonces, en una relación ganar-ganar abejas y cítricos. Desde luego, el pago que recibe el apicultor por cada una de sus colmenas contribuye a darle una mayor rentabilidad a la producción de miel.

En Campeche, como en la mayor parte del país, no hemos logrado conciliar economía y naturaleza en varios sectores productivos: la agricultura comercial avanza sobre el bosque, el uso de agroquímicos contamina el manto freático, la deforestación altera el ciclo de las lluvias, las fumigaciones aéreas arrasan abejas y cuanto insecto encuentra a su paso.

Acompaño, entonces, la preocupación y la denuncia por este atentado –uno más- contra el medio ambiente: es indispensable que las autoridades se ocupen del problema, investiguen las causas de la mortandad de abejas y, por supuesto, que se implementen las medidas para evitar que siga el daño a nuestros recursos naturales.

Agrego, además, que en el marco de los crecientes daños ambientales que estamos presenciando, es vital que las autoridades asuman y atiendan las obligaciones que, como país, hemos adoptado en materia de desarrollo sostenible: en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) hay compromisos concretos en Acción por el clima (ODS 13), Vida submarina (ODS 14) y Vida de ecosistemas terrestres (ODS 15) que, por las abejas muertas y la devastación de selvas, parece que no estamos atendiendo.

El perfil ecológico de Campeche, de enorme valor en el entorno mundial de combate a la amenaza del cambio climático, se está deteriorando rápidamente. Estamos a tiempo de contener un mayor daño ambiental, contribuir a la salud del planeta y preservar los invaluables recursos naturales que conforman la mayor riqueza, el mayor patrimonio, de nuestro Estado.


Opiniones
  1. Maria Eugenia del Rio Rodriguez   /   abril 21, 2023, (6:19 am)

    Sin duda, el colapso de la apicultura en este as regiones de Hopelchén es sólo el principio del hilo de la madeja, y en ésta, se encuentran tuberías plásticas envenenadas para que los animales del monte mueran al morderlas, redes para murciélagos qué se queman con lo que tengan, etc. Realmente es un horror lo que está sucediendo.

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