Escrito por el abril 14, 2023

NCS DIARIO/OPINIÓN

Así las cosas…

Bajan la edad

Homero Bojórquez Rivero

Recientemente la Cámara de Diputados federal aprobó reducir la edad para ocupar cargos públicos y de elección popular.

El documento que reforma la fracción II del artículo 55 y el artículo 91 de la Constitución Política está en manos del Senado de la República, establece que para ser diputado se requiere tener 18 años cumplidos el día de la elección; actualmente es de 21 años.

En tanto el artículo 91 precisa que para ser secretario de Estado se requiere ser ciudadano mexicano por nacimiento, estar en ejercicio de sus derechos y tener 25 años cumplidos; a la fecha se fija una edad de 30 años.

El argumento de esta reforma es que el 30 por ciento de la población mexicana la integran los jóvenes.

“No es posible que de las 500 diputadas y diputados que somos, no seamos ni 10 con menos de 30 años; estamos excluyendo a casi el 30 por ciento de la población mexicana por ese mosaico de representatividad, por un elemento discriminatorio que no tiene razón científica ni argumentación lógica. Hoy las juventudes estamos más listas que nunca y no debemos perder la oportunidad de participar en momentos históricos; no les habremos de fallar”, señaló la legisladora de Morena, Andrea Chávez Treviño.

El yucateco Rommel Aghmed Pacheco Marrufo, diputado del PAN, mencionó que hoy se defiende a las juventudes para que ese 30 por ciento que no está representado en esta Cámara tengan un espacio y representatividad. “Las y los jóvenes son el presente que está construyendo y trabajando para tener un mejor México. Esperamos que las juventudes tengan la responsabilidad de prepararse y que la edad no sea una condicionante”.

La diputada Karla Ayala Villalobos (PRI) afirmó que esta reforma es un hecho histórico porque los jóvenes podrán ejercer sus derechos políticos sin simulaciones y sin mentiras. “En la Cámara de Diputados están representados diversos sectores de la población, pero pocos jóvenes. Algo que le hace falta a la política es perspectiva nueva y revolucionaria”.

La idea no está mal.

El problema en nuestro país no es la edad, si eres joven o eres del grupo de la tercera edad.

El problema es el oportunismo político de las modificaciones.

El problema son las malas mañas, la corrupción, la impunidad, el amiguismo y el compadrazgo.

El problema es que quienes llegan, salvo contadas excepciones, no tienen principios, ni moral. Llegan, literalmente, a saquear, a asegurar el futuro de su familia y generaciones venideras.

Todavía está fresca en la memoria las atrocidades cometidas por la “legión de los jóvenes”, encabezadas por el presidente Enrique Peña Nieto, seguidos de Javier Duarte, Roberto Borge y Alejandro Moreno, entre otros, quienes incluso hicieron público que se había terminado la “era de los viejos” para dar paso a las nuevas generaciones.

Solo que resultaron corregidos y aumentados, unos con suerte como Peña Nieto y Moreno que disfrutan de la dolce vita gracias al erario que tuvieron a su disposición y, otros no tanto, están en la cárcel purgando condenas por delitos diversos. Mientras sigan triunfando la impunidad y la inmoralidad, seguiremos teniendo funcionarios y servidores públicos que se enriquecen en un abrir y cerrar de ojos, sin importar la edad.

A la ciudadanía no le interesa sin eres joven o de la tercera edad, le importa sí, que haga un buen trabajo como servidor público o como representante popular. Lamentablemente en los últimos años han dejado mucho que desear, la labor es pobre, quienes están, no funcionan. Lo vemos en la falta de obras, en los servicios públicos deficientes y las largas horas destinadas por nuestras autoridades a las redes sociales, a las selfies y a lo banal.

El interés primero de quienes nos gobiernan hoy en día están enfocados en las elecciones del 2024, dejando de hacer, de cumplir y dar resultados a quienes los eligieron para los cargos que hoy ocupan.

Y esta reforma que ya está en el Senado, es meramente electoral, busca “atrapar” a ese 30 por ciento de la población en edad de votar para sus fines políticos y partidarios, para tener las victorias requeridas. Los de Morena para seguir ganando estados y aumentando su territorio de influencia y los opositores para frenar la caída libre que han tenido en las elecciones recientes.

Lleva implícita también vender a los jóvenes la idea de que a tal partido y candidato les interesa darles su espacio, atender sus necesidades y problemas. En los próximos días veremos como panistas, morenos, perredistas y priistas se envolverán en la bandera de la juventud en cada acto que presidan sus candidatos para erigirse como los autores de este “importante logro”, de este “acto de justicia”.

Hay que decirlo: aunque la reforma reduce la edad, no obliga a los partidos políticos a tener candidatos de 18 años, ni al presidente de la República en turno a nombrar un secretario de Estado de 25 años de edad.

No se dejen embaucar por los oportunistas de hoy.


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