Escrito por el septiembre 15, 2022

Calakmul: el Campeche de la diversidad


Recuerdo que hace varios años, todavía en la edad de la inocencia, entre los múltiples buenos propósitos que nos animaron a varios amigos a conformar una asociación civil, de las primeras en el Estado, estaba organizar un evento al que habíamos denominado “Campeche y sus regiones”. Se trataba de reunir a personajes de los municipios para que se conocieran, platicaran de sus orígenes, de sus leyendas, de sus experiencias de vida. El objetivo era acercar a los muchos Campeche, juntarlos y aprehender, a través de su gente, la diversidad que convive en el territorio estatal. A pesar de su buena intención, fue un proyecto demasiado ambicioso para nuestros escasos recursos. Pero, desde entonces, reiterativos, volvemos sobre el mismo tema cada que algún desvelo nos toma desprevenidos. Y, siguiendo mis querencias, he ido escribiendo algunos textos con los que intento describir la rica diversidad cultural que da cobijo a nuestro gentilicio. Aquí va uno de esos apuntes.

Muy al sur de la vida, la selva, madre primigenia de la riqueza, se enseñoreaba sobre los vestigios de civilizaciones milenarias. No existían carreteras ni huellas del progreso inevitable. Sólo el verde vegetal, la algarabía salvaje de pájaros y mamíferos se imponía a la soledad de tardes y amaneceres.

Pero, llegaron los polacos con sus heridas de guerra y sus recuerdos del frío y de hermanos e hijos desaparecidos. Llegaron y entre sollozos y añoranzas quebraron lo inhóspito de la montaña, lucharon contra el calor y los mosquitos, reinventaron el vodka y, en menos de lo que canta un gallo, diría madre, levantaron en medio de la espesura un poblado de singular fisonomía texana. Hicieron las casas, el hospital, el aserradero, el galerón donde algún día habrían de proyectarse películas para aligerar la carga de malos pensamientos de quienes llegaron a poblar aquella isla urbana en medio del desierto vegetal… Terminaron y partieron, sin dejar registro del rumbo que tomaron, llevándose sus memorias y el dolor por sus muertos. Y nos dejaron Zoh-Laguna, génesis de la multiculturalidad que hoy es Calakmul.

En el trazo de sus calles, en sus casas de madera dura, en los restos del aserradero, todavía es posible percibir la intensa actividad productiva que vivió este pueblo que sigue siendo extraño en medio del conjunto campechano. Pero no podía ser de otra manera: Zoh-Laguna se ubica en Calakmul, el Municipio más cosmopolita de Campeche, donde conviven inmigrantes de la mayoría de las entidades de la República y se hablan 17 lenguas.

Xpujil, la cabecera municipal, es una localidad siempre en metamorfosis, sin poderse limpiar el polvo del atraso que se advierte en la falta de servicios, en la sed centenaria que padecen sus gentes y en la curiosidad de turistas y aventureros que arriban en busca de su piedra filosofal. ¿Cuál es la campechanidad de estas comunidades aguerridas? ¿dónde encontrar la identidad de estas mujeres y hombres que abandonaron sus ombligos y sus panteones para empezar, como José Arcadio Buendía, un mundo nuevo? Abrumados por la enorme riqueza cultural y natural de su geografía, este pueblo de gentilicio múltiple, ciertamente no tiene entre sus ocupaciones la formación de una nueva identidad común: ejemplo de respeto y convivencia armónica, el archipiélago cultural se comunica por puentes de tolerancia y de aceptación de la otredad.

Aquí el Campeche eterno tiene otra connotación. Este es el Campeche de la naturaleza exuberante, pero inclemente; de temporales recurrentes y de prolongadas sequías. El de los desplazados de la reserva ecológica de bosque tropical más extensa de México; el de los vecinos del único Patrimonio Mixto de la Humanidad del país; el de los azorados por las grandes inversiones en infraestructura para traer y atender turistas de todo el mundo; el de los herederos de las esplendorosas antiguas ciudades mayas que maravillan a quienes las visitan; el de los que se siguen debatiendo en la búsqueda de alternativas para mejorar la vida de sus familias. Un Campeche nuevo que, finalmente, a pesar de tanto pasado, de tanta historia, no alcanza todavía a divisar con claridad su destino. Sí, quizás en cada comunidad la cultura es distinta, pero uno es el afán que los une: luchar cotidianamente, en el sentido estricto del término “luchar”, por un mejor futuro.

“Terminada su misión, los extranjeros se marcharon como aparecieron, sin rumbo conocido y con la misma pesadumbre, acarreando sólo sus memorias y la añoranza del frío, sin dejar afectos ni rencores, y, como con los gigantes, hoy cuesta creer que fue bajo la dirección de un gringo tejano que decenas de polacos tristes edificaron cada casa de este pueblo de fantasía”.


Opiniones

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos obligatorios están marcados con *



Continuar leyendo

Post Siguiente


Miniatura
Post Anterior


Miniatura

Radio Fórmula

97.3 FM

Canción actual

Título

Artista

Background